Cómo Me Cuido

cómo me tengo que cuidar (1)

Comprendiendo los Riesgos

El hecho de hablar de los riesgos de infección por el VIH en términos generales no es lo mismo que referirse a un momento en concreto.

Si una persona tiene relaciones sexuales sin preservativo es poco probable que adquiera VIH. Pero si 10.000 personas mantienen relaciones sexuales sin preservativo es probable que alguna se infecte por el virus, a pesar de que todas ellas tengan teóricamente el mismo riesgo. Un único riesgo, aunque sea pequeño, puede acabar afectando a gran cantidad de personas si el grupo es grande.

Entender los riesgos tampoco resulta siempre sencillo, dado que, en realidad, no nos enseñan cómo hacerlo. Por ese motivo, nos preocupamos más por cosas que probablemente no vayan a suceder. Por un lado, nos convencemos a nosotros mismos de que las cosas que nos hacen disfrutar (como por ejemplo, fumar) tienen un riesgo bajo (“nunca me pasará a mí”). Por otro lado, existen cosas que entrañan una probabilidad muy pequeña, pero que resultan tan aterradoras que nos hacen preocuparnos de forma exagerada ante la posibilidad de que ocurran: “Seguro que tengo VIH”.

Así es como solemos abordar estos temas que consideramos preocupantes y dramáticos, por lo que no es sorprendente que el tema del VIH se nos meta en la cabeza.

Entre el 100% de Seguridad y el 100% de Riesgo

Cuando se produce la transmisión del VIH, se debe a diversos factores. No se trata únicamente del estado serológico al VIH que tengas tú o tus parejas, ni de que tengas relaciones con o sin condón, sino que incluye otros factores como la carga viral, el tipo de relaciones sexuales, la genética, la circuncisión, tu estado emocional, las desigualdades de género, el uso de alcohol y/u otras drogas, etc.

Muy pocas actividades tienen un riesgo del 100% o resultan seguras al 100%. El riesgo puede estar entre el 100% y el 0%, en función de cada uno de dichos factores. Todos estos aspectos afectan a lo segura o arriesgada que pueda resultar una práctica. Si te preocupa el riesgo tras una práctica sexual, el único modo de saber si tienes el VIH es realizándote una prueba diagnóstica.

¿Y, entonces, qué hago?

La única forma de prevenir cualquier infección de transmisión sexual es a partir del uso correcto de estrategias preventivas entre las cuales se encuentra el preservativo, poder acceder a ellas es un derecho.

El consentimiento en las relaciones sexuales es compartido, lo mismo con la responsabilidad del cuidado del propio cuerpo. Tu cuerpo es tu responsabilidad. Nunca releges el cuidado de tu salud a la décision de un otro o decidas en base a lo que diga o no tener.

Bajo ningún concepto preguntes ni te guíes por lo que las otras personas puedan creer o decir sobre su estado serológico. Múltiples son los motivos por los cuales alguien puede revelar información incorrecta sobre su serología, empezando por el desconocimiento: por ejemplo, en el caso del VIH, 1 de cada 3 personas que viven con VIH no lo sabe. Por ese motivo, la serología nunca debe ser el criterio por el cual elijas si tener o no relaciones con alguien.

Buscar saber si alguien tiene VIH o alguna otra ITS no constituye un acto de prevención, más si tenés pensado no usar preservativo. Además, solamente estarías diferenciando a las personas que tienen alguna ITS y lo saben, pero no a quienes todavía no lo saben.

Si bien el preservativo es la única barrera para prevenir la transmisión de la mayoría de las Infecciones de Transmisión Sexual, esto no implica que el preservativo sea la única forma de cuidarte. Menos que menos cuando del VIH se trata.

Usar o no preservativo puede ser una decisión a consensuar con tu/s pareja/s sexual/es, pero es necesario que siempre te cuides de alguna forma. Cuidarte es mucho más que solamente usar preservativo o campo de látex: este se incluye dentro de un gran abanico de opciones de prevención y cuidado sexual a las que podés recurrir: ya sea accediendo a una Profilaxis Post-Exposición (PEP) si hubieses estado expuestx a la posibilidad de contraer el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) como al diagnóstico y tratamiento temprano de cualquier ITS. Además, se puede prevenir la transmisión del virus con medicación, ya sea preventivamente a estar expuesto como llevando tu carga viral a niveles indectetables, si fueses positvx.

Muchas son las formas de cuidarse, solo vos sabés cuál se ajusta más a vos. Sean cuan sean tus prácticas sexuales es importante que cuides tu salud sexual. Esto no tiene que ser una carga forzosa o necesariamente ir en contra de tu capacidad de disfrutar de tus relaciones sexuales, solamente tendrás que encontrar la mejor forma de equilibrar el cuidado de tu cuerpo con tu capacidad de gozar

Por eso mismo es que, como organización, instamos al Estado Argentino a proveer preservativos (masculinos y femeninos) en todo el sistema de salud, así como también en instituciones educativas, comunitarias y recreativas. Es necesario que las distintas estrategias de prevención y cuidado estén disponibles y accesibles para todxs. Instamos al Estado a disponer la PEP, las técnicas de diagnóstico y tratamientos de calidad para ITS al alcance de todxs lxs ciudadanos de nuestro país. Nuestra salud sexual no puede ser un privilegio, es un derecho elemental para nuestra salud integral. Del mismo modo, instamos al Estado a implementar la Educación Sexual Integral en todo el país para que todxs podamos aprender a gestionar nuestro goce. Que disfrutar de nuestro placer sea nuestro derecho primario.

¿Querés saber más sobre la efectividad y disponibilidad de alguna de formas de cuidarte? Sacate la duda enviándonos un mensaje.

Anuncios