Cómo Me Cuido

El hecho de hablar de los riesgos de infección por el VIH en términos generales no es lo mismo que referirse a un momento en concreto.

Si una persona tiene relaciones sexuales sin preservativo es poco probable que adquiera VIH. Pero si 10.000 personas mantienen relaciones sexuales sin preservativo es probable que alguna se infecte por el virus, a pesar de que todas ellas tengan teóricamente el mismo riesgo. Un único riesgo, aunque sea pequeño, puede acabar afectando a gran cantidad de personas si el grupo es grande.

Entender los riesgos tampoco resulta siempre sencillo, dado que, en realidad, nadie nos enseñan cómo hacerlo. Por ese motivo, nos preocupamos más por cosas que probablemente no vayan a suceder. Por un lado, nos convencemos a nosotros mismos de que las cosas que nos hacen disfrutar (como por ejemplo, fumar) tienen un riesgo bajo (“nunca me pasará a mí”). Por otro lado, existen cosas que entrañan una probabilidad muy pequeña, pero que resultan tan aterradoras que nos hacen preocuparnos de forma exagerada ante la posibilidad de que ocurran: “Seguro que tengo VIH”.

Así es como solemos abordar estos temas que consideramos preocupantes y dramáticos, por lo que no es sorprendente que el tema del VIH se nos meta en la cabeza.

¿Y, entonces, qué hago?

La única forma de prevenir cualquier infección de transmisión sexual es a partir del uso correcto de la estrategia que más se adecúe a tus necesidades y posibilidades poder acceder a ellas es un derecho. Cuidarte es elegir qué riesgos querés correr.

El consentimiento en las relaciones sexuales es compartido, lo mismo con la responsabilidad del cuidado del propio cuerpo. Tu cuerpo es tu responsabilidad. Nunca releges el cuidado de tu salud a la décision de un otro o decidas en base a lo que diga o no tener.

Bajo ningún concepto preguntes ni te guíes por lo que las otras personas puedan creer o decir sobre su estado serológico. Múltiples son los motivos por los cuales alguien pueda darte información incorrecta sobre su serología, empezando por el desconocimiento: por ejemplo, en el caso del VIH, 1 de cada 3 personas que viven con VIH no lo sabe. Por ese motivo, nunca tenés que elegir si tener o no relaciones con alguien por su serología. 

Buscar saber si alguien tiene VIH o alguna otra ITS no constituye un acto de prevención, solamente estarías diferenciando a las personas que tienen alguna ITS y lo saben, pero no a quienes todavía no lo saben. Por lo cual, estarías rechazando a un grupo de personas solo por saber que tienen VIH y tampoco estarías dejando de exponerte al contacto con el VIH (¡solo que no lo sabrías!). Por eso es que el uso de estrategias de prevención de eficacia comprobada es la única forma de prevenir el VIH.

¿Querés saber más sobre la efectividad y disponibilidad de alguna de formas de cuidarte? Sacate la duda enviándonos un mensaje.