VI ENCUENTRO NACIONAL DE ADOLESCENTES Y JÓVENES CON VIH: SOLO FALTAN 15 DÍAS

Solo faltan 15 días para que más de 200 adolescentes y jóvenes con #VIHde todo el país, de Latinoamérica y del Caribe hispano nos reunamos y durante 3 jornadas nos llenemos de información, herramientas, conocimientos, energías y mucho amor, para defender nuestros derechos, construir en colectivo y llegar a más adolescentes y jóvenes que aún están solxs. En 15 días nos encontramos, nos miramos cara a cara, nos abrazamos y vamos rumbo a vivir el VI Encuentro Nacional de Adolescentes y Jóvenes con VIH de la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos.

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VI ENCUENTRO NACIONAL DE ADOLESCENTES Y JÓVENES CON VIH

Más de 200 adolescentes y jóvenes con VIH de entre 14 y 30 años de todo el país, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, y pares de diferentes países de Latinoamérica y El Caribe hispano, se disponen a reunirse los días 8, 9 y 10 de octubre en Ezeiza, provincia de Buenos Aires en el evento más importante de la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos que se celebrará por sexto año consecutivo.

Jornadas de capacitación, formación y empoderamiento de y para chicas y chicos con VIH con el amor, la contención y fortalecimiento como ejes centrales de esta actividad. Nos proponemos capacitarnos para luego replicar todo el aprendizaje a lo largo y ancho de nuestro país en respuesta no solo al VIH sino también a la discriminación, la estigmatización y la criminalización.

Un año más nos preparamos para materializar en eternas charlas y abrazos el eslogan que nos identifica desde nuestro nacimiento, porque ahora más que nunca no estamos solxs.

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NO ESTÁS SOLO, NO ESTÁS SOLA

Poder compartir lo que te pasa con tu VIH, lo bueno y lo malo; tener un espacio en donde poder expresar libremente lo que sentís con tu adherencia al tratamiento; contar con acompañamiento permanente estés donde estés, desde Jujuy a Tierra del Fuego; saber que hay pares, adolescentes y jóvenes que saben, entienden y comprenden lo que sentís porque están en la misma que vos. Eso es la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos. Si tenés entre 14 y 30 años, tenés #VIH y vivís en Argentina, estamos esperándote. Escribinos un mail o un mensaje directo a nuestro Facebook y rápidamente y de forma confidencial te contamos cómo unirte a nosotrxs.

¡Te estamos esperando803703182_77195_9819536686912667188-2.png

DEMORAS Y FALTANTES DE MEDICACIÓN: SIN REACTIVOS NI POLÍTICAS DE ESTADO

Ante los reclamos de las organizaciones de la sociedad civil por la falta de reactivos, preservativos y materiales informativos, el Ministerio de Salud entregó información oficial sobre el tema.

Hace menos de una semana, el responsable de acceso a la Información del Ministerio de Salud de la Nación, Pedro D’ielsi, remitió a la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos, integrante del Foro de Activista en VIH, la respuesta a la solicitud de información presentada un mes atrás sobre los stocks de reactivos, medicación antiretroviral, preservativos, geles íntimos y material gráfico de apoyo (folletería). La respuesta incluye un informe de la Dirección de Sida y ETS de fecha 26 de agosto, que presenta la situación en cuanto a dichos insumos, detallando además las compras en curso.
Respecto de los reactivos para carga viral, el informe dice que “en la actualidad los laboratorios cuentan con stock para el procesamiento de urgencias, embarazadas, niños y confirmaciones diagnósticas. No se están recibiendo muestras para seguimiento”. Al referirse a los reactivos para CD4, el informe reseña que el stock cubriría hasta el mes de febrero del año entrante inclusive.
Sobre los preservativos, la situación actual es realmente preocupante: el stock actual es de 1 360 800, cuando el consumo planificado es de 81 999 360 unidades. En cuanto a los geles íntimos, el stock actual es de 472 500 unidades, siendo el promedio de distribución planificado 2 250 000. En cuanto al material gráfico, el informe mencionado reseña que se encuentran en proceso dos compras.
Si bien el informe detalla doce expedientes de compra de reactivos, medicamentos, materiales gráficos de prevención y folletería, mal puede el Estado Argentino cumplir con la Ley 23.798 de Lucha contra el Sida y las metas 90-90-90 de Naciones Unidas sin los insumos necesarios.
Renuncia Director de Sida y ETS
El lunes pasado y en medio de estos reclamos, Carlos Falistocco, Director de Sida y ETS de la Nación, renunció a su cargo señalando razones personales. Falistocco estaba a cargo de la dirección desde el año 2011, con un desempeño reconocido, no solo a nivel local, sino internacionalmente.

Carlos Falistocco se desempeñó desde 2011 como Director de Sida y ETS.
El medio digital Política Argentina consultó a Falistocco sobre los motivos de su renuncia y él dijo que “obedecía a cuestiones personales y que nada tenía que ver con la gestión y que los problemas se estaban solucionando”.
No se tiene información clara respecto de quién asumirá el cargo de Falistocco, pero algunas voces de sociedad civil espera que se trate de alguien a su altura técnica y su compromiso con la respuesta nacional al VIH: “Esperamos que la persona que asuma la Dirección Nacional de Sida pueda solucionar rápidamente estos pendientes, por el bien de las personas que vivimos con VIH y la comunidad toda, ya que nos urgen prontas soluciones”, concluyó Haag.
El Estado argentino, a través de sus diversas instancias, debe garantizar el derecho a la salud de la población en general y de las personas que viven con VIH en particular. La designación de una nueva persona en la Dirección Nacional de Sida debe estar en esa misma línea para seguir consolidando el camino que ha seguido Argentina en los últimos años para alcanzar las metas 90-90-90 y detener el sida.

Vía http://www.corresponsalesclave.org

Mirada hacia la incertidumbre

Relato de Fiamma, una joven madre que nació con VIH, miembra de la Red:

“Otra vez visitando a mi doctor.
Aquel que nunca olvida mencionar que mi padre fue su primer paciente positivo. Aquel que me conoce desde que nací.
Otra vez risas, charlas, cuestionamientos, después de mucho tiempo sin contacto, específicamente 6 años. Debo mencionar que si bien volver al tratamiento es una decisión muy difícil de tomar, con muchos sentimientos encontrados y dicotómicos, por un  lado el amor y el aferro a la vida, a disfrutar de los seres humanos que me rodean, a ejercer mi  libertad y a sentirme sana y por otro lado la negación de la existencia de un condicionamiento para conservar lo  mencionado, no puedo dejar de pensar que realmente es un alivio ver una cara conocida en este proceso.
A lo largo de toda una vida con el virus, el VIH va recorriendo distintas dimensiones de nuestra estructura psíquica y biológica. Al principio como todo niño pequeño, no sabes que existe, no tenés idea de por qué tenés que tomar el remedio, y como asociás que el remedio solo se toma cuando uno está enfermo, suele aparecer la pregunta hacia lxs adultxs responsables de por qué tenemos que seguir tomándolos si no estamos enfermxs.
Lxs adultxs, con las herramientas que poseen intentan “explicar” alguna invención momentánea que suavice nuestra inquietud y poder seguir adelante, en ese instante, aparece la primera mirada hacia la incertidumbre, la mirada del niño o niña y la o el adulto, que si bien calmaron las aguas, saben que esa zona de confort será momentánea, y que lo sucedido solo representa un estadio de una cuenta regresiva.
Luego, como cuento, crecemos y alcanzamos cierta edad en donde nuestras dudas no precipitan sino que volatilizan y lo hacen tan rápido y tan fuerte, que no existe recipiente “protector”  que las contenga. La manera de saberlo, es muy personal, imposible de generalizarla, y muchos menos describirla en unas pocas líneas, en mi historia fue por haber escuchado una charla telefónica de mi madre con la obra social, esperar a que termine, y preguntarle quién en esa casa necesitaba medicación para el VIH.
¿VIH?, esa infección que se contrae sexualmente, sí, esa. Esa de la que hablan las propagandas en la televisión. Esa que en charlas de educación sexual en la escuela te hace pensar que siempre te vas a cuidar para no contraerla. Esa infección a la que todxs le tienen miedo

¿Cómo podía tenerla yo? Si yo era igual a todos lxs otrx, si yo era una persona sana…y viva.
En ese instante, aparece la segunda mirada hacia la incertidumbre, otra vez la mirada es hacia el niño, niña o adolescente y el adulto responsable, el cual otra vez, haciendo uso de sus herramientas, explica esta vez, que mientras te encuentres bajo tratamiento nada va a suceder, y que serás como cualquier otra persona sana, que podrás hacer lo que todxs hacen, tener pareja, estudiar, trabajar, formar una familia, y muchas otras cosas que simbolicen “felicidad”. Otra vez, si bien calmaron las aguas, se trata de otra zona de confort momentánea que alivia el desasosiego sorpresivo e incomprensible, que al igual que la marea subió y bajo, dejando playa nuestra alma.
En la adolescencia esa etapa tan característica del ser humano, donde nos tomamos el trabajo de destruir los edificios que ladrillo por ladrillo han construido lxs adultxs responsables de nosotrxs, con los instrumentos que han tenido a su alcance formando una cierta subjetividad capaz de percibir la realidad de una determinada manera, para comenzar a crear nuestros propios cimientos, los sentimientos que creamos a partir de nuestra idea sobre el VIH son diversos.
Si bien busco pluralizar lo mayor posible en la narración de “mirar hacia la incertidumbre”. No puedo dejar de caer, en mi historia personal. Si bien en una parte de mi adolescencia, no estaba bajo tratamiento, y esa situación, provoco que no tomara consciencia de que yo era una persona que vivía con VIH, si pensaba en el VIH, lo pensaba como “algo que tenía”, y aunque hasta el momento, nunca me había tocado atravesar un malestar físico, los malestares psíquicos  me bastaban para atravesar sentimientos, de ira, odio, angustia, en simples palabras, sentía que me habían sacado el derecho de elegir, si, de elegir. De elegir cuidarme, de elegir no cuidarme. El VIH o sida significaban en mí una misma cosa, una einfección que podría haberla evitado, entre muchas otras infecciones que no pueden evitarse. Y eso era lo peor. Era la mochila más pesada, donde guardaba miles de millones de miradas hacia la incertidumbre, donde se escondían las palabras, las acciones, la vida social plena, y el sentimiento de rechazo que me provocaba que aquellas personas, ya con sus vidas hechas, aquellxs adultxs, me dijeran que todo estaría bien.
¿Qué sabían ellos acaso? ¿Si ninguno había nacido con VIH? ¿Si ninguno era yo?
Luego de idas y vueltas, tratos y destratos, y un esquema que no me gustaba, un herpes zóster me hizo volver definitivamente al tratamiento a mis 19 años.
Los años no vinieron  solos sino que trajo aparejado el germen de la construcción de la aceptación personal. Las charlas con mi doctor, y con una trabajadora del hospital ayudaron mucho, aunque la mirada hacia la incertidumbre, y el pensar que ellos no eran yo, que yo soy “otra”, la autodiscriminación, aún asomaban muy por debajo de la alfombra, y a veces afloraban por sobre la piel.
Luego de 2 años continuos de tratamiento y de estar indetectable, la llegada de un hijo conmovió por completo mi ser. Y con ello apareció el disfrute de sensaciones que jamás hubiera podido imaginar, y de construcciones  sucedidas sin darlo por hecho,  que causaron que ya no salgan lágrimas al hablar de mis recuerdos.
Hacer un tratamiento, para que la vida que venía no tenga VIH, era una decisión que NO me habían quitado, y aunque no haya sido planeado,  y también hayan existido sentimientos encontrados y contradictorios,  la fuerza venció  la angustia, y decidí seguir, sin importar lo que suceda, esa mirada hacia la incertidumbre,  olvido la incertidumbre, y siguió mirando hacia adelante, pero nunca a los costados.
Después del nacimiento, por distintitas situaciones abandoné el tratamiento y la posterior aparición de la adicción a vivir como lxs “otrxs” hicieron que eso, que comenzó como un lapso, se convirtiera en 6 años, donde nuevamente, un herpes zoster, me hace volver  al tratamiento, y esta vez, si bien uno no puede predecir el futuro, sino que solo puedo mirarlo con incertidumbre –el grado de incertidumbre varía según nuestras acciones- es para quedarme.
Esta vuelta al tratamiento, fue completamente distinta a las otras, esta vez, fui yo la que volvió, sin nadie que me acompañe, sin nadie que me diga que iba a estar todo bien. Fue la peor vez, en el sentido que, como la que volvía era yo, volví mas consciente que nunca, y por lo tanto, con más miedos que nunca, por el hecho de que tengo un hijo, estoy aferrada a la vida y por pensar en cuánto tiempo podría estar sana teniendo en cuenta los efectos secundarios a largo plazo.
El miedo en esta etapa, fue bueno, fue movilizador, porque leí, me informé, y contrariamente de optar por el encierro,  busqué tanto, pero tanto, que encontré en YouTube un video de la red.
Y entonces vi, aquellas personas, capaces de hacer lo que yo era incapaz, luchando, hablando informando, consolando.
Aquellas personas que representan todo lo contrario  a la estigmatización social del VIH, “la muerte”, aquellas personas, eran y son VIDA.
Y eso es lo que quería yo, ser VIDA. Sin darme cuenta que siempre lo he sido, que en realidad me señalaba a mí misma, que yo no soy OTRA, SOY UNA MÁS, y que no somos NOSOTRXS, SOMOS TODXS. Y TODXS SOMOS VIDA.
Entendí que en realidad jamás nadie me saco ningún derecho de elegir, ninguna persona elige tener o contraer una afección, y si bien la mirada hacia la incertidumbre existe y seguirá existiendo, yo elijo ser VIDA.
La incertidumbre es aquello  que nos moviliza, porque es ese rango que no podemos tener bajo control, la esperanza de estar lo mejor preparadx para enfrentar la incertidumbre es nuestro motor, y la pasión en cada acción que lleva a disminuir el grado de incertidumbre es lo QUE NOS HACE SER VIDA.
Por eso hoy, aunque existe esa mirada de incertidumbre,  entre mi doctor y yo, me voy mejor que nunca, siendo vida, disfrutando de cada momento, feliz del edificio que estoy construyendo, porque sé que se puede, se puede vivir, y no a través del VIH, sino vivir con VIH”.

Cómo le conté a mis hijos que tengo VIH

Florencia es una compañera que tiene VIH hace 9 años y dos hijos en edad escolar y acá nos cuenta cómo, de qué forma les contó que vive con el virus y para qué son las pastillas que toma.

mama-e-hijos-co (1)“Cuando me enteré que estaba embarazada fue chocante, ¿una piba como yo de 18 años teniendo un bebe? ¿Cómo hago para decirle a mis padres? Luego vino algo peor: a los 7 meses de embarazo me dan mi diagnóstico positivo de VIH. Se me vino el mundo abajo, ¿cómo hago para contarle esto a mi novio? ¿Qué hago si me deja? ¿Qué hago si la gente me mira? ¿Qué va a pasar con el bebé que llevo en la panza?
A medida que fue pasando el tiempo estas preguntas se fueron respondiendo solas, pero había una pregunta que me daba vueltas en la cabeza y por muchísimos años fue la más difícil, tanto que hasta lo consulté con profesionales. Después de 8 años me di cuenta que la respuesta era clara y una de las más fáciles de mi vida. Tengo dos hijos y siempre me pregunté cómo hago para contarles que tengo VIH. Ellos siempre me vieron, me ven, tomar pastillas y cada vez que me preguntaban les decía que eran vitaminas o que cuando sean más grandes les iba a contar. Bueno, ese momento llegó. Estaba nerviosa, pero no tanto como cuando se lo dije a mi marido.
Me había dado cuenta de que ellos lo iban a entender muy fácil, porque no tienen los mismos prejuicios que los demás, no saben discriminar, es la inocencia lo más valioso en ellos. Entonces con esto en la cabeza los senté a la mesa y empecé a explicarles:
– ¿Vieron que ustedes se tienen que poner vacunas para no enfermarse? Esas vacunas tienen unos soldaditos que ayudan los otros soldados que tiene el cuerpo para combatir enfermedades. Los soldaditos de mami están un poco debiluchos entonces, entonces necesito esas pastillas para que mis soldados sean más fuertes y puedan luchar contra enfermedades.
Obviamente me preguntaron si me iba a morir y yo les dije que no, que mientras tome las pastillas iba a estar bien y así es como respondí una pregunta que pensé que no iba a poder contestar nunca; les conté a mis hijos lo que necesitaban saber y cuando sean más grandes les diré el resto, pero por ahora me saqué un peso enorme de encima.
A las otras mamis que lean esto les pido: no tengan miedo, nuestros hijos son las personas más inocentes que existen y también las más curiosas. No te sientas obligada a contarle ya, contalo cuando vos te sientas lista y sepas que tus hijos van a entender. A veces ese momento aparece solo, cuando ellos te preguntan, y si ellos te preguntan significa que quieren saber y te van a prestar atención. No tengas miedo porque ellos no te van a juzgar, ellos te van a ayudar así como los míos me ayudan haciéndome acordar que tengo que tomar mis pastillas, aunque me avisen 12 hs más tarde, pero lo que vale es la intención ¿no?

“Vos, ¿no tenés miedo?”

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Caio, que no tiene VIH, está en pareja con Mariana Iacono que sí vive con VIH hace más de 15 años y acaba de compartir lo siguiente en su cuenta personal de Facebook:

Vos, ¿no tenés miedo?

Desde que Mariana y yo estamos juntos, esa ha sido una pregunta frecuente cuando alguien se entera que Mariana tiene VIH.
Por un lado entiendo la motivación de la pregunta. Mi generación, años 90/2 mil, creció con esa cultura del miedo, de que el VIH es sinónimo de muerte, de que no hay vida después de que contraés el virus. Son campañas y más campañas que refuerzan los estigmas y que alimentan los prejuicios.

La información central es: siempre usar condón, “de carnaval a carnaval”. Mucha gente no sabe cuál es la diferencia entre el sida y el VIH y tienen dificultades para ver a las personas que viven detrás de las estadísticas. Pero por otro lado, creo fundamental que quitemos el miedo del camino y reformulemos nuestras preguntas.
Vivir con Mariana en estos años, ver el baile que ella da viviendo con VIH desde hace más de 10 años, es aprender a bailar juntos y me da la certeza de que no hay nada de que temer.

Sólo existe lo que hay que enfrentar…y con amor.