Por Qué no Hay Una Cura

Al momento, no existe una cura para el VIH. El tratamiento antirretroviral actual está diseñado para bloquear la infección, reduciendo la concentración del VIH en el cuerpo. Esto no elimina al virus del cuerpo ni cura la infección, simplemente la controla, por eso es que para las personas que vivimos con VIH los tratamientos existentes son de duración indefinida.

Entonces, el objetivo del tratamiento antirretroviral es frenar la reproducción del virus y llevar su presencia en el cuerpo a niveles indetectables: una cantidad tan pequeña que no se puede detectar.

Tener una carga viral indetectable no quiere decir estar curado ni que el VIH no esté en el cuerpo, sino que la infección se encuentra bajo control y que el virus ya no se encuentra en actividad. Impedir la multiplicación del virus permitirá que, en primer lugar, el sistema inmunológico no se debilite y pierda capacidad defensiva frente a otras enfermedades oportunistas; y, por el otro, que, el virus no pueda ser transmitido a otra persona (por vía sexual y durante el embarazo y parto).

Tomando regularmente la medicación la carga viral descenderá hasta alcanzar niveles indetectables en un plazo de aproximadamente 6 mesesPor lo cual, si bien puede que exista una cantidad de virus presente en sangre esta es tan insignificante que es incapaz de efectuar una transmisión del VIH a otra persona.

¿Qué pasa con el virus estando bajo tratamiento?

El VIH se sirve de nuestras células CD4 para poder reproducirse pero no afecta a todas de la misma manera. Cuando la carga viral se encuentra indetectable, el virus del VIH sigue presente en el cuerpo, yace dormido dentro de un pequeño número de células, llamadas reservorios virales.

Un reservorio del VIH es un grupo de células inmunitarias CD4 en el cuerpo que están infectadas por el VIH pero en estado de reposo, inactivas e incapaces de producir nuevo virus. El tratamiento solo alcanza a las células CD4 que están activas y pueden reproducirse, ésta es la razón por la que no exista aún una cura para el VIH.

En cualquier momento, y por varios motivos (entre los que se encuentran la interrupción del tratamiento antirretroviral o la aparición de una resistencia al mismo) las células en el reservorio latente se pueden reactivar y empezar a multiplicarse otra vez. Así, en el transcurso de días o semanas el virus inactivo en los reservorios se manifestará y comenzará a multiplicarse (es decir, se aumentará la carga viral) hasta volverse de nuevo detectable. Detectabilidad que implica la posibilidad de ser transmisible. Así es que el VIH es una condición crónica, que precisa de la regularidad del tratamiento antirretroviral para su control y para la intransmibilidad: no basta con alcanzarla sino también sostenerla duraderamente en el tiempo.