¿Qué es el sida?

que es el sida

El “sida” (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es una condición causada por un virus llamado VIH. Este virus ataca a tu sistema inmunológico, el cual respresenta a las “fuerzas de seguridad” (CD4) del cuerpo que combaten las infecciones. Cuando el sistema inmunológico colapsa, pierdes dicha protección y estas expuesto a contraer infecciones que pueden complicar tu estado de salud. Estas se llaman “Infecciones Oportunistas” (IO) porque se aprovechan de un cuerpo con las defensas debilitadas. Quizás hayas oído decir que alguien “murió de sida”. Esto no es completamente acertado, ya que las infecciones oportunistas son las que causaron dicho desenlace. El sida, es la condición que permite que las IO se desarrollen.

Cuando el virus entra en el cuerpo es reconocido como “intruso” y el sistema  inmunológico o defensivo produce anticuerpos para neutralizarlo.

Estos anticuerpos pueden ser detectados con pruebas de laboratorio mediante una simple muestra de sangre.

Hay una primera etapa de la infección en que la presencia del virus no es detectable por las pruebas de laboratorio: es el llamado “Período Ventana” y en la actualidad es de un mes.
Pero más allá de que no se detecten los anticuerpos, durante el Período Ventana el virus se está multiplicando de manera muy rápida. Por lo tanto, es necesario continuar cuidándose.

El hecho de que una persona sea seropositiva para el VIH no significa necesariamente que tenga Sida, pero sí indica que está infectada con el virus y que lo puede transmitir. Hay personas que, a pesar de estar infectadas, pueden pasar años sin manifestar síntomas, encontrándose bien y gozando de un buen estado general.

La presencia del virus no es detectable a simple vista.

 ¿Para qué sirven los estudios de “carga viral” y “CD4”?

Complementan el examen clínico y ayudan a definir la conducta terapéutica a seguir: cuándo comenzar o modificar un tratamiento.
Una vez detectada la infección, lo más importante es averiguar cuál es el estado de las defensas del paciente. Para esto se utilizan el recuento de linfocitos CD4 (indicadores de la capacidad de defensas del organismo) y la cuantificación de virus circulante en sangre (lo que se denomina carga viral).
A mayor carga viral hay más rápida caída de las defensas (CD4), y más posibilidades de que aparezcan rápidamente las enfermedades que conforman el sida.

El VIH infecta a las células y las utiliza para replicarse (hacer copias de sí mismo). Una persona con un sistema inmunológico saludable usualmente tendrá entre 700 y 1200 CD4 por mililitro (ml) de sangre, pero esto puede variar según la hora del día o por un simple resfrío o una quemadura de sol. En la actualidad, una persona debe comenzar tratamiento cuando tiene menos de 350 CD4 por ml de sangre.

¿Cómo afecta el VIH al cuerpo?

Existen básicamente tres fases en la infección por VIH:

1) En la primera, justo después de la infección, el virus se multiplica en el cuerpo muy rápidamente pero tus defensas están todavía suficientemente fuertes para enfrentarlo.

En esta etapa es común que las personas desarrollen una serie de síntomas similares a los de un cuadro gripal (dolor de cabeza, cansancio, fiebre, inflamación de ganglios del cuello, tos, entre otros) llamada “infección aguda por VIH” o “primoinfección”.

Durante los primeros tres meses el virus no se puede detectar a través de los anticuerpos (prueba de Elisa); es el llamado “período ventana”. Es decir, que aun saliendo negativa la prueba de detección de los anticuerpos, existe la infección y podés transmitirla.

2) En la segunda fase se da una pelea entre tus defensas y el virus. El VIH ataca y destruye algunas de tus células defensivas. Sin embargo, tu organismo es capaz de ir reponiendo las células destruidas, manteniendo un cierto control del virus. Los anticuerpos ya son detectables en la sangre. En esta fase, el virus está aparentemente

inactivo y quizá pasen entre 8 y 10 años sin que aparezcan síntomas. Se puede tratar de un período en el que no sientas ningún problema, pero no te tenés que olvidar que el virus está en tu cuerpo.

De tu paciencia, constancia y compromiso a la hora de los cuidados, seguimientos y tratamientos que te recomiende tu médico/a, enfermero/a, farmacéutico/a dependerá tu permanencia en esta fase asintomática de la infección.

3) En la tercera fase el virus se multiplica rápidamente y aparecen las enfermedades oportunistas, que son aquellas que se aprovechan del mal funcionamiento del sistema inmunológico y que, en condiciones normales, tu cuerpo superaría sin problemas. Esta fase, sintomática, es la que se llama sida. Aún en esta fase, la terapia antirretroviral suele resultar efectiva frente al virus y permitir que se reconstituyan tus defensas.

HOY CON LA EXISTENCIA DE LA TERAPIA ANTIRETROVIRAL ES POSIBLE CONTROLAR LA INFECCIÓN PARA NO LLEGAR A UNA FASE SIDA.

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