Embarazo Positivo

El VIH se puede transmitir por 3 vías: sexual, de madre a hijo y sanguínea. La transmisión de madre a hijo (comúnmente llamada “vertical”) puede ocurrir durante el embarazo, el parto o la lactancia materna.

Sin ningún tipo de tratamiento, la probabilidad de que una madre le transmita el virus a su hije ronda entre un 15% y un 45%, pero esta puede reducirse drásticamente (y hasta eliminarse) con distintas intervenciones a lo largo de la concepción, gestación, nacimiento y nutrición de un bebé. Todas estas solo pueden comenzar con un diagnóstico oportuno y un tratamiento antirretroviral adecuado y serán diferentes según sea el padre, la madre o ambos quien viva con VIH. Por lo tanto, vivir con VIH no constituye una imposibilidad para tener hijes.

Determinados factores de riesgo parecen aumentar la probabilidad de transmisión durante el parto. El mayor de ellos es el nivel de carga viral. Si una persona que vive con VIH sigue adelante un tratamiento antirretroviral regularmente y consigue bajar sus niveles de carga viral a indetectable, entonces el riesgo de transmisión durante la gestación y el parto es CERO. Motivo por el cual sería posible tener elegir cómo transitar el momento del nacimiento: ya sea por parto o cesárea. Tu cuerpo, tu decisión.

En lo que respecta a la lactancia materna, actualmente se está investigando cómo impacta la indetectabilidad en la transmisión por esta vía y si efectivamente ese riesgo también es cero. Hoy sabemos que lo disminuye drásticamente, pero no estamos completamente seguros de si realmente es cero.

RECIBÍ MI DIAGNÓSTICO DURANTE EL EMBARAZO

Si has recibido tu diagnóstico por VIH estando embarazada tendrás que ir a la consulta mensual como lo hace cualquier persona gestante normalmente, solo que además tendrás que ver a un infectólogo y hacerte los correspondientes estudios de carga viral y conteo de CD4.

El tratamiento ha tenido un enorme efecto sobre la salud de las madres con VIH y sus bebés. Para el futuro bebé, nada es más importante que la salud de su madre. Por ello, nunca se recalca lo suficiente que tu propia salud y tratamiento son los aspectos más importantes a considerar para asegurar la salud del bebé. En ocasiones, la medicina puede pasar por alto que las personas con VIH embarazadas también on personas que necesitan recibir acompañamiento y cuidados para su propia infección. Este aspecto puede ser desatendido u olvidado por les trabajadores de salud e incluso las propias madres cuando la atención se centra principalmente en la salud del bebé. Aun así, es importante que no olvides esto: tu salud y cuidado son fundamentales.

A continuación encontrarás una serie de consejos sobre cómo transitar tu embarazo de la mejor forma:

  • Hablá con tu médico sobre tus antirretrovirales, ya que no todos son recomendados para el embarazo. Puede que tengas que cambiarlos por un tiempo hasta el parto.
  • Vos deberías ser capaz de tomar tus propias decisiones sobre cómo llevar el embarazo y de elegir tu propio tratamiento durante el embarazo;
  • Les trabajadores de salud deben proporcionar información, educación y consejería imparcial, que sirva de apoyo y sin prejuicios;
  • El VIH debería controlarse de forma intensiva durante el embarazo. Esto es especialmente importante a medida que se acerca el momento del parto;
  • Las infecciones oportunistas se deberían tratar adecuadamente;
  • Debes recibir la mejor atención a modo de evitar que emerjan resistencias a los fármacos contra el VIH;
  • Debes poder tomar decisiones informadas respecto a cómo y cuándo nacerán tus bebés.

Independientemente tus valores de carga viral, es posible que luego de su nacimiento entre tu infectólogo y pediatra elijan darle un medicamento a tu bebé durante un tiempo a modo de profilaxis para evitar la infección si es que ha estado en contacto con el VIH.

En caso de que tu bebé haya adquirido el virus tendrá todo derecho, igual que vos, a recibir atención y tratamiento de forma gratuita. Enterate de la experiencia de chiques que han nacido con VIH a continuación: