Indetectable = Intransmisible

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Es una campaña simple pero sumamente importante, basada en evidencia científica sólida y no en estigma, que busca responder a una pregunta fundamental: “¿Si vivo con VIH, puedo evitar transmitirle el virus a alguien más?”

Todas las personas viviendo con VIH tenemos derecho a un acceso a información precisa y significativa sobre nuestra salud social, sexual y reproductiva. La no transmisión del virus por medio de la indetectabilidad constituye el avance más significativo en el mundo del VIH desde la llegada de la terapia antirretroviral combinada y significa un cambio de paradigma porque transforma la vida de las personas viviendo con VIH. Sin embargo, la mayoría de las millones de personas viviendo con VIH en el mundo no solo no conocen sobre I=I, sino que muchas veces no tienen acceso al diagnóstico, a la atención en VIH ni al tratamientos de calidad que permitan alcanzar y sostener la carga viral indetectable.

Hasta ahora, no ha habido un movimiento que asegure que esta evidencia revolucionaria sea comunicada clara y eficazmente tanto a las personas que viven con VIH, como a sus afectados o a la población en general. Aún hay mensajes confusos, sitios web desactualizados, así como trabajadores de la salud, organizaciones y agentes políticos desinformados o que no están seguros compartiendo esta información o no comprenden todavía todo lo que implica.

Pero la ciencia es clara. Las personas viviendo con VIH pueden sentirse seguras de que si sostienen una carga viral indetectable por medio del tratamiento antirretroviral,  el riesgo de transmisión:

  • Por vía sexual: se cancela completamente.
  • Por vía perinatal: se cancela completamente durante la gestación y el parto; se reduce significativamente por la lactancia.
  • Por vía sanguínea: se reduce significativamente.

¿Cómo Indetectable se convirtió en Intranmisible?

Hoy existe un gran consenso científico sobre la efectividad de I=I. Sin embargo, esto no fue siempre así, fue toda una construcción y el camino no fue fácil, pasaron 20 años desde la primera evidencia del impacto del tratamiento antirretroviral en la transmisión.

Desde aquella primera observación sobre la reducción del índice de transmisiones en personas seropositivas que estaban en tratamiento antirretroviral, se fueron llevando adelante estudios cada vez más grandes, hasta llegar a casos como el famoso Estudio PARTNER y el HPTN 052: ensayos longitudinales, con varios cohortes internacionales y miles de parejas sexuales de los más distintos contextos.

Estos estudios clínicos y análisis de literatura científica provienen de parejas tanto homo como heterosexuales y generaron evidencias cada vez más robustas para, primero establecer que el tratamiento reducía el riesgo de transmisión y, luego, que lo cancelaba completamente, independientemente de la práctica sexual: oral, vaginal y anal.

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