Cómo Contarlo

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Parejas sexoafectivas, familia, amigos, etc. Hay un gran abanico de posibilidades de lo que podés hacer para contarle a alguien que vivís con VIH. Lo importante es tener en claro a cada momento qué es lo que te está motivando a querer compartirlo con la persona o personas en cuestión. La motivación para contarlo nunca tiene que radicar en la obligación sino en tu propio deseo y/o necesidad de que la otra parte lo sepa y entienda lo que significa para vos.

  • Si tenés pareja estable en el momento del diagnóstico, cómo y qué decir serán seguramente una de tus primeras preocupaciones. Para algunas parejas, el resultado puede ser previsible mientras que para otras pueda ser toda una sorpresa que provocará muchos momentos difíciles.
  • Si estás conociendo a alguien, nada te ata a tener que decírselo en ningún momento que no quieras o no estés listo.

Si estás decidido en hacerlo, tomate un tiempo para pensar por qué, cómo, cuándo y dónde querés hacerlo. A veces, hablar de tus preocupaciones con unx amigx, tu médicx, o un grupo de apoyo puede ayudarte a tomar determinadas decisiones difíciles. Compartirlo tiene que ser una elección, y si es posible venir de un lugar de intimidad.

El momento más indicado para cada quien es distinto: para algunas personas es más común hacerlo al comienzo de una relación, otros esperan a tener más confianza antes de hacerlo y hay gente que dice que el mejor momento simplemente se da solo.

Si tenés ganas de contárselo a alguien, es importante que pienses un tiempo cuál será el comportamiento que vas a seguir. Siempre ayuda elegir un momento relajado, ya que si hay tensión, cansancio o presión, las reacciones mutuas pueden ser defensivas (e incluso, ofensivas) y puede que te sientas más seguro en un ambiente resguardado. Si te encontrás con que esta persona no está preparada para recibir esta información, andá pensando que quizás tampoco pueda darte el apoyo que necesites en ese momento.

Siempre es una posibilidad que puedas recibir un gran abanico de comentarios indeseados, producto de prejuicios e inseguridades sobre VIH. Estas reacciones responden al virus y no a tu persona. En la medida de lo posible, no dejes que nada de eso te afecte. Mucha gente necesita tiempo para procesar y comprender la situación más allá de la primer impresión. 

También puede suceder que te trasladen y te abomben con un montón de dudas y curiosidades sobre el VIH: preguntas personales (cómo te transmitiste, quién y cómo fue, etc) y sobre tus prácticas sexuales que quizás no sepas o no tengas ganas de responder en ese momento. No te dejes llevar por la reacción de unx otrx ni de repente te veas en la obligación de tener que brindar educación sobre VIH y Derechos Sexuales y Reproductivos. Hacé simplemente lo que te nazca a vos en tu corazón hacer y nada más, respondé solamente por vos.

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Testimonio – “Cómo le conté a mis hijos que tengo VIH”.
“Vos, ¿no tenés miedo?” – Testimonio de una Pareja Serodiscordante

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